La meta en Haití: reunir $2,200 millones

18 de septiembre de 2014 07:55 AM

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18/09/2014 - 2010 fue un año que se ensañó con Haití. Un terremoto, el huracán “Tomas” [dos años después también pasó Sandy] y una epidemia de cólera devastadora. Fue como para borrarlos del mapa. Pero no. Allí está, con sus 27 mil 750 kilómetros cuadrados de superficie y sus 10.3 millones de habitantes a 2013, según datos del Banco Mundial.

Sin embargo, cuatro años después de la tragedia que dejó unos 200 mil muertos, producto del terremoto, y que se ha cobrado entre octubre de ese año y abril de 2014 no menos de 8 mil 500 vidas adicionales producto del cólera, la situación en esa nación caribeña sigue siendo crítica y los recursos para atenderla, insuficientes.

Con la historia de Haití no podía ser diferente. Y así lo reconoce Pedro Medrano Rojas, coordinador de la ONU para la Respuesta al Cólera en Haití. “No le pidamos a un país que ha sufrido todo lo que ha sufrido que en tres o cuatro años resuelva los problemas. Es ilusorio e injusto”, señaló.

De hecho, a Medrano y al equipo con el que trabaja les preocupa que los progresos que han logrado hasta el momento puedan dar la impresión de que el problema está resuelto, porque no es cierto.

Se refiere a la reducción de los casos de cólera y de los decesos, en comparación con los períodos pico: 6 mil 406 casos y 45 fatalidades hasta junio de 2014, un descenso de alrededor del 74% en comparación con el mismo período de 2013, siempre según los registros de Naciones Unidas.

La situación sanitaria de Haití –caldo de cultivo para el cólera– sigue siendo precaria. Además, la temporada lluviosa volvió y la de huracanes también, y esta zona es vulnerable a los desastres naturales, algo que podría llevarlos al día uno de la crisis en cualquier momento.

Las alertas rojas volvieron a encenderse a principios de 2014, ahora por falta de dinero. Medrano es directo: “Lo que estamos haciendo es tratando los síntomas y no las causas. Se sabe lo que el país necesita, un plan de inversiones a 10 años con compromisos financieros y un calendario de desembolsos claro, y con un informe transparente de todos, de los donantes y del Gobierno, [en el] que [se] pueda seguir, monitorear, la forma en que se está ejecutando”.

Ese calendario de inversiones que pide Medrano debe ir en consonancia con el Plan Nacional para la Eliminación del Cólera en Haití 2013-2022, adoptado en el segundo aniversario del terremoto y en el cual se dibuja la situación del país y las acciones de corto, mediano y largo plazo que deben tomarse para acabar con la epidemia, al tiempo que se crean las estructuras administrativas, de procesos y programas para garantizar planes e inversiones que den a la población una cobertura de agua potable y servicios de alcantarillado que al menos se equiparen con los del resto de de Latinoamérica (90% y 80%, respectivamente), aunque las metas impuestas son: 85% de acceso a agua y 90% de acceso a instalaciones mejoradas de saneamiento e higiene, según el Plan Nacional.

De acuerdo con el contexto situacional que expone el Plan Nacional, el país está lejos de llegar a esos porcentajes de cobertura.

Para 2012, 50% de las casas en zonas urbanas y 30% en las rurales no tenía acceso al agua potable; el 83% de la gente no tenía acceso a servicios sanitarios y el 46% no accedía a servicios de salud. Además, un 32% de la población conseguía su agua de los ríos y la buscaba en las fuentes más cercanas, donde están más contaminadas.

La situación, de por sí grave, se hace extrema si se agrega que el 10% de la población urbana y 50% de la rural defecaba en áreas abiertas (hoy se ha logrado reducir esto último a 38%).

Con la respuesta de emergencia tras el terremoto estos aspectos han mejorado. El representante de la ONU refiere como un hito el que Puerto Príncipe tiene, por primera vez, un sistema de alcantarillado. Aún falta mucho para cubrir la ciudad, dice, pero se empezó.

El panorama es crudo pero real y de allí que Medrano emprendiera una cruzada para que Latinoamérica y los multilaterales de crédito sientan la urgencia de la acción en Haití, en medio de las grandes crisis humanitarias debido a las guerras que asuelan Siria y la República Centroafricana, por tomar dos ejemplos dramáticos.

El Plan Nacional elaborado por el Gobierno haitiano, con el apoyo de expertos de países de la región y del sistema de Naciones Unidas, necesita $2 mil 200 millones y, de esa cifra, detalla Medrano, $1,950 millones son para proyectos de agua y saneamiento.

“Los países de la región han hecho un gran esfuerzo en la parte política y de estabilidad del país a través de las misiones de paz. Necesitamos lo mismo expresado a través de los organismos regionales de financiamiento, que deberían armonizar o tener el mismo sentido de prioridad en el área de la inversión. Agua y alcantarillado, saneamiento, todo este tipo de inversiones no es solo para el cólera, es para todas la enfermedades relacionadas con la falta de agua y saneamiento. Muere más gente en Haití por diarrea aguda, que es también una enfermedad asociada a la mala calidad del agua, que por cólera. Más del 80% de los casos de diarrea son por agua contaminada...”, subrayó Medrano.

Para conseguir el dinero y empezar a ejecutar las inversiones en estos renglones. Y no es que organismos como el Banco Interamericano de Desarrollo, el Banco de Desarrollo de América Latina-CAF, el Banco Caribeño de Desarrollo no estén aportando, explica Medrano, sino que algunos de los proyectos en desarrollo fueron pensados antes del terremoto y son a largo plazo, y otros son aislados, localizados y previstos para dos, tres y cinco años y fuera de los departamentos con más alta prevalencia de cólera.

Además, la mayor parte de los recursos se ha ido hasta ahora en atender la emergencia, es decir, detección, aislamiento y seguimiento de los casos, en provisión de las pastillas de cloro, dotación de agua, sales rehidratantes y antibióticos para los habitantes, así como en la construcción de centros de atención para los enfermos y campañas de prevención.

Quiere decir que el próximo año no hay más inversiones. Lo que el país necesita es un desembolso anual en agua y saneamiento de $200 millones y no hay un programa de inversiones, hasta el momento, que nos diga si están o no los $200 millones por año de desembolso. Y eso significa, por ejemplo, tener un calendario para poder organizarse.

En este momento el Gobierno haitiano no sabe si lo previsto para 2014 se podrá hacer. De hecho, precisa Medrano, probablemente avanzarán pero no lo suficiente.

“El nivel de desembolsos que tenemos actualmente es muy bajo, al ritmo actual los $2 mil millones los vamos a juntar probablemente en más de 40 años, y eso no es conveniente para nadie, no es justo para los haitianos y también representa un riesgo para el resto de la región”, aseguró.

El plan tiene un año, pero el cólera empezó hace cuatro, dice Medrano, quien felicitó a los países de la región por las contribuciones que hicieron para estabilizar el país, pero a su vez les solicita empujar a los organismos financieros a que coloquen en su agenda como la más alta prioridad la elaboración de un calendario concreto de inversiones, que fije fechas de desembolso y de ejecución, de forma que el Gobierno sepa qué es lo que se está haciendo y dónde se está haciendo.

Incluso, aboga por la cooperación técnica de países que tengan esta experiencia, para fortalecer las unidades ejecutoras del Gobierno de Haití. “No se pueden estar haciendo diagnósticos constantemente. El cólera fue a nuestro juicio una señal de alarma, fue el síntoma que colocó [a la vista] todas las deficiencias estructurales que son de años”, advirtió.

Hay una razón más para ser solidario con Haití. Hoy las epidemias viajan y se corre el riesgo de que pasen a otros países de la región donde también hay porcentajes considerables de población con situaciones sanitarias de riesgo.

Además, enfatiza Medrano, Haití forma parte de la familia latinoamericana y es ese lado de la familia donde la desigualdad, la inequidad golpea fuerte, y no se puede mirar para otro lado.

Destaca que si la región logra encauzar la inversión en agua y saneamiento los beneficios irán más allá de dar dignidad a la población al ofrecerles agua potable, sanitarios, alcantarillado y un sistema de tratamiento de las aguas residuales adecuado.

“Una inversión de un dólar en este tipo de áreas tiene una rentabilidad entre tres o treinta veces mayor. El Banco Mundial estima que en AL el promedio es del 7% [la inversión de $1 revierte $7 ó siete veces más]. Eso quiere decir que si nosotros invertimos $1,900 millones en agua y saneamiento el beneficio para Haití sería de $15 mil millones aproximadamente. Sería un gran apoyo no solamente a la economía sino para alcanzar los Objetivos del Milenio”, apuntó.

Desde el punto de vista del coordinador de la ONU para el cólera, el problema actual se deriva de que la comunidad internacional no ve ya la situación de Haití como una emergencia y, por ello, de 130 organizaciones de la sociedad que estaban trabajando allí hoy quedan solo 30.

Además, en recursos hoy tienen menos del 30% de lo que necesitan para atender la parte de emergencia en 2014. “Nos estamos quedando con cada vez menos recursos para la parte humanitaria y poca seguridad de inversiones”, concluyó Medrano.

Los días 14 y 15 de julio, el secretario general de las Naciones Unidas, Ban ki-moon estuvo en Haití donde, junto al primer ministro, Laurent Lamothe, visitó zonas afectadas por la epidemia de cólera, y pusieron en marcha la campaña “Saneamiento Total”, una iniciativa del gobierno, con el apoyo de la ONU.

Ese día, Ban ki-moon destacó que la acción está dirigida a todos pero especialmente a los más vulnerables. “Su objetivo es elevar los niveles de saneamiento y mejorar las condiciones de salud en general. El costo es modesto: sólo $4 por persona para salvar vidas y asegurar el futuro”, dijo, según una nota de prensa.

Junto con el Banco Mundial, la ONU ayudará a desarrollar el plan en 20 comunas en los próximos cinco años. El lanzamiento de la campaña se hizo en la localidad Las Palmas, que junto a la de Jacob estuvieron muy afectadas por el cólera pero desde principios de 2013 están libres de la epidemia y hoy se les considera “zonas verdes”, en términos de estándares de sanidad.

Ban aprovechó el momento para hacer un llamado a todos los socios internacionales de Haití para que ayuden a expandir la campaña hasta a las zonas más remotas del país.

Tres demandas, la más reciente interpuesta en marzo de 2014, buscan que la ONU se haga responsable por el brote de cólera. Los demandantes acusan a la misión de paz de Nepal que llegó al país de causar el brote en 2010 al contaminar un río próximo al campamento con una cepa del tipo surasiático.

Sobre esta situación, Pedro Medrano Rojas señaló: “La parte legal está en los tribunales. Todo lo que yo diga también es complicado”.

Sin embargo, explicó que la ONU alega inmunidad porque los países miembro acordaron en su momento que así fuera y cambiar eso implicaría romper toda la arquitectura internacional, y pondría en una situación muy complicada las misiones de paz en el mundo.

Detalló que lo que han planteado abogados de las víctimas –mas no está contemplado en las demandas interpuestas– ha sido que se pague el equivalente a $100 mil a las familias de los que murieron y $50 mil a cada persona que se enfermó, como si hubiera habido la intención de la ONU de producir este tipo de cosas.

“Como lo señala el informe de los expertos, las epidemias se desarrollan por una confluencia de circunstancias que son, entre otras cosas, la falta de agua y saneamiento. Pero lo más importante es que eso no ha significado que nosotros no estemos preocupados por lo que ha pasado en el país desde el día uno. Hemos apoyado antes del terremoto y después del terremoto, antes del cólera y después de la enfermedad”, apuntó.

Además, indicó que junto al Gobierno de Haití trabajan juntos en una comisión de alto nivel para atender los problemas relacionados con la respuesta al cólera.

De hecho, la agencia EFE reportó que el 27 de mayo se realizó el anuncio y la primera sesión de trabajo. En palabras del primer ministro de Haití, Laurent Lamothe, la comisión velará también por un acompañamiento a las comunidades y las personas afectadas por la enfermedad, y se ocupará de movilizar los recursos necesarios para la gestión eficaz del proceso.

“Todo lo que tenemos que hacer para resolver el problema lo estamos haciendo”, remarcó Medrano.

Fuente: prensa.com

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